

De pasos cortos y largos, del cielo y sus múltiples colores, gestos cortos y la lluvia que no suelta a Bogotá.
Abrazos que sanan, los sinsabores de amores, los afanes que te roban vida, y los impulsos que te dicen nunca pares, por ti y para ti.
Y aunque los cortos se han vuelto insignificantes, los pasos de fe suenan en medio de grandes rodadas en bici, en inciertos donde puedes parar porque no ves algo seguro. Y sin pensarlo se reciben y se viven nuevos escritos que auguran temporadas en versos y escritos.
Lo cierto es que la chispa nunca se fue y el creativo del creador sigue soñando y dando saltos de fe en esperanza.
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